Aventura [o acontecimiento] de la quema de los libros
La
selección de los libros tiene lugar en la biblioteca (el aposento), después de
que don Quijote regresa a su casa, el segundo día de la primera salida, apenas
se ha acostado en su cuarto. Antes de
que comience la selección de los libros, el cura y el barbero están preocupados
por la condición mental de su amigo; también les preocupa al ama y la
sobrina. El hidalgo tiene sueño después
de perder (o haber pensado que ha perdido) una batalla y estar prisionero de un
enemigo suyo.
Entre don Quijote y los
otros participantes del acontecimiento, no hay relaciones estáticas, porque don
Quijote siempre se hace otro personaje de algún libro de caballerías y no puede
mantener la misma identidad en una serie de interacciones con la misma
persona. Por ejemplo, durante la vuelta
a su casa, don Quijote hace el papel de Abindarráez para explicar su
derrota. Mantiene esta identidad a
pesar de la inistencia del vecino en que se llame Quijana. Después, cuando el cura y el barbero le
hacen preguntas, don Quijote se niega de responderlas, haciendo el papel
todavía del cautivo. Pero después,
cuando da voces desde la cama en la mitad de la noche, ya ha cambiado al papel
de Reinaldos de Montalbán. Entonces no
hay basa rígida para las relaciones entre don Quijote y el cura y el barbero
antes de este capítulo. El principio
del capítulo es el la primera vez que el cura y el barbero encuentran a los
libros: antes de seleccionar y quemar los libros de don Quijote, el cura y el
barbero no los han visto (quizás han oído hablar de ellos).
La causa de todo eso es la conversación entre
la sobrina y el ama y los dos amigos de don Quijote que sucede antes de que el
labrador les cuente cómo regresó con don Quijote. El barbero dice que el juicio perdido de don Quijote es un
resultado de leer los libros de caballerías.
La sobrina está de acuerdo, y añade que cree que deben quemar todos los
libros que le han vuelto el juicio a don Quijote. Pero la causa de esto es que don Quijote estaba inmóvil dentro de
sus armas en el suelo del camino hasta que su vecino lo encontró. Y la causa de eso es que don Quijote trató
de vencer a unos mercaderes, pero se cayó al suelo. Y la causa de aquello es que Rocinante, el mejor caballo de todo
el mundo, en su primera batalla, tropezó sobre una piedra y los dos (Rocinante
y don Quijote) quedaron inmóviles en el suelo.
Entonces, la causa efectiva de este acontecimiento se puede atribuir a
la casualidad. Pero si hubiéramos
continuado con la línea de causalidad, habríamos encontrado que la primera
causa fue la creación de la identidad de don Quijote, atribuída a la locura del
hidalgo sin nombre conocido, atribuída a la lectura de los libros de las
caballerías.
Cuando don Quijote ya se ha acostado, el cura
le pide a la sobrina las llaves del aposento, y entran todos los conspiradores:
el ama, la sobrina, el cura, y el barbero.
Al encontrar que la biblioteca contiene más de 100 volúmenes, la sobrina
dice que deben quemar todos, pero el cura quiere que busquen por todo el cuarto
los libros que valgan la pena salvar.
El primero que encuentran es Amadís de Gaula, el dicho primer
libro de caballerías. Deciden dejar que
viva. Los demás salen del modo
siguiente: Amadís de Gaula sobrevive;
Las Sergas
de Esplandían,
que trata del hijo de Amadís, va por la ventana a iniciar el rimero (montón) de
libros; Don Olivante de Laura (porque todos los libros
del autor son inverosímiles); Florismarte de Hircania, El caballero Platir,
El caballero de la Cruz… todos los tiran al fuego después de una pequeña
conversación sobre el contenido del libro;
Palmerín de
Inglaterra puede
sobrevivir porque el autor fue rey de Portugal; Don
Belianís y
sus aventuras, ya mencionado en el 1er capítulo, van al fuego; Historia del famoso caballero Tirante el Blanco es el último libro de
caballerías que sobrevive el proceso de seleccionar, porque al cura le parece
el mejor libro de todo el mundo; y deciden mirar los títulos
de los otros libros antes de decidir si sobreviven:de los demás, solamente
sobreviven La primera parte de la Diana enamorada, de Gil Polo, porque
es autor conocido, La Galatea, de Miguel de Cervantes y Saavedra porque
el cura conoce al autor, y tres libros de poesía: La Araucana, La
Austríada, y El Monserrato. Con solamente unos libros más para inspeccionar, los gritos de don
Quijote les interrumpen al cura y al barbero.
Sin verlos, tiran unos libros («que, sin duda, debían de estar entre los
que quedaban») de Luis de Ávila, al fuego.
El cura y el
barbero van al cuarto de don Quijote, y lo encuentran levantado de la cama,
diciendo que los cortesanos
(caballeros) ahora necesitan demostrar sus fuerzas a los no cortesanos. Don Quijote llama al cura el arzobispo
Turpín, y el cura dice que descanse porque ya no está curado de sus heridas,
pero don Quijote responde que no tiene herida, sino que está quebrantado y
manda que le den de comer. Le dan de
comer, y don Quijote se acuesta; los conspiradores admiran su locura.
Después, a
pesar de destruír los libros, deciden tapiar todo el aposento para que
don Quijote pierda la causa de ser caballero andante. El ama quema todos los libros después de que los conspiradores
los tiran al montón bajo la ventana. Ya
que los conspiradores saben que don Quijote va a buscar los libros cuando se
despierte, crean una historia que pueden decirle a don Quijote cuando
pregunte. Deciden decirle que un sabio
encantador ha tomado todos los libros y el aposento.
La acción de quitar el aposento y decirle que
lo tomó un sabio encantador tiene el efecto completamente opuesto de lo que
quieren. Cuando la sobrina le dice al
hidalgo que un sabio encantador tomó el aposento y los libros, don Quijote
inmediatamente (a) adquiere nuevo enemigo—cree que puede ser Frestón, enemigo
de don Belianís—oyendo esto, el ama dice que oyó un nombre como «Frestón»:
quizás «Fritón», y (b) tiene otra causa para salir de su casa otra vez—porque
Frestón tiene sus libros y su aposento, y necesita recuperarlos—entonces tiene
que ir a buscar a Frestón. En todo, se
puede echar la culpa de la segunda salida de don Quijote casi completamente a
los conspiradores de los libros quemados, cuyo intento fue prevenir otra
salida. Y después de la acción, las
relaciones entre don Quijote y los conspiradores no cambian porque don Quijote
tiene por culpable a Frestón.
La voz narrativa toma una postura irónica con
respeto a los libros que seleccionan el cura y el barbero. Primero, la idea misma que propone es
irónica: es cómica la urgencia con que los amigos de nuestro pobre y loco
hidalgo van quemando los libros.
Inmediatamente después de que don Quijote se acuesta, le piden las
llaves al ama, y comienzan a destruír con prisa su biblioteca, que para el
hidalgo significa casi todo su valor económico. Y cuando don Quijote los interrumpe con sus gritos, el ama se da
prisa en quemar todos que quedan sin verlos.
Otra parte cómica de la idea misma es que al
barbero y al cura no les preocupa la salud mental de don Quijote, sino
solamente quemar los libros que le han quitado el juicio. Hay gran ironía en el método que usan el
cura y el barbero para ocultar el hecho.
El cura y el barbero queman los libros para que don Quijote no tenga
otra causa para salir de su casa como caballero andante. Pero lo que deciden decirle es que un sabio
encantador ha tomado los libros y el aposento en que estaban. El sabio encantador es una idea clásica de
los libros de caballerías, de modo que nuestro pobre hidalgo, que ya ha perdido
el juicio, tiene que pensar que el diabólico Frestón tiene sus libros y su
aposento. Como vimos antes, nuestro
caballero andante no puede quedarse inmóvil cuando está pasando una injusticia,
especialmente cuando la injusticia tiene que ver con él mismo. Entonces, don Quijote no tiene otra opción:
debido a la ley de las caballerías, don Quijote tiene que buscar el aposento,
los libros, y su venganza. En todo, la
quema de los libros tiene el efecto exactamente opuesto de lo que querían los
conspiradores. Y si pensamos en el acto
mismo de tirar y quemar los libros, es importante notar que cuando empiezan a
tirarlos por la ventana, tiran la hacienda que usó don Quijote para comprarlos. Entonces, desaparecidos primero su dinero,
debido a comprar los libros; después su juicio, debido a leer los libros; y
después sus libros, debido a imitar los libros, ¿cuál otra cosa tiene que hacer
el hidalgo? El único remedio que tiene
es salir otra vez de su casa para tener más aventuras. Si hubiera decidido quedarse en casa, no
habría tenido ningún negocio, y habría tenido que buscar otro ocio. Entonces las acciones del cura y el barbero
hacen imposible toda opción a pesar de salir otra vez.
Otra cosa es que el deseo de recobrar los
libros es la primera de una serie de metas que tiene don Quijote a través de la
novela. Hasta el capítulo 35º, según
don Quijote, la lista de cosas que tiene que hacer contiene (por los menos): 1.
recobrar los libros y el aposento de Frestón; 2. asegurar la paga de Juan
Haldudo a Andrés; 3. asegurar que el vizcaíno vaya al Toboso para ofrecerle sus
servicios a Dulcinea; 4. encontrar a Marcela para ofrecerle sus servicios; 5.
construír o encontrar la espada que lo vence todo; 6. luchar con Andrés y
castigar a Juan Haldudo, y supuestamente, la lista continua aumentando.
La descripción de la selección misma contiene
su propio humor y ironía. Cuando el
cura descubre en el aposento, La primera parte de la Diana enamorada,
por Gil Polo, se alegra y declara que vale la pena salvarla. Pero para ilustrar este punto, manda que el
barbero la guarde «como si fuera del mismo Apolo» (119). La cosa irónica es que el cura debe ser
católico, y Apolo es un dios de la mitología griega. Aunque los dos dioses no sean seres opuestas, ciertamente no indican
la misma religión.
La cosa más curiosa aquí en este capítulo es
que en el aposento, los conspiradores descubren La galatea, un libro
pastoril de Miguel de Cervantes, autor del Quijote, y luego vemos que
Cervantes es buen amigo del cura. Es
interesante aquí que la obra de Cervantes aparezca dentro de la narración del
libro del mismo autor; y que establezca una conexión con un personaje de su propio
libro. Entonces el autor se incluye dentro
de su propia creación al mismo tiempo que crea las voces de los otros
autores.
En la mayoría de la novela, la simpatía del
lector va con el hidalgo, nuestro héroe.
Pero cuando los conspiradores seleccionan los libros que queman y los
libros que viven, no se presenta el punto de vista de don Quijote. Toda la examinación de los libros ocurre en
la biblioteca sin la presencia física de don Quijote. Por eso, hay simpatía entre el lector implícito y los
conspiradores, quizás también debido a las descripciones mismas del contenido
de los libros. La novela como género
literario es un concepto opuesto al libro caballeresco, el cual trata de
ideales y el mundo no verdadero; y como estamos leyendo la primera novela
moderna, estar de acuerdo con la voz narrativa que inventa Cervantes es estar
de acuerdo con los conspiradores. Se
debe notar también que ocurre luego que la quema de los libros causa la segunda
salida de don Quijote. Sin la segunda
salida, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha y las aventuras
dentro de sí serían cortos y sin interés literario. Entonces, durante la selección de los libros, implícitamente
tenemos simpatía con los conspiradores para darles gracias para el resto del
libro. Pero mientras tenemos simpatía
con los conspiradores y la selección de los libros, ya queda el elemento de
humor y de ironía con la idea de quemar la hacienda de don Quijote y destruír
aún más su juicio.
Para mí, como lector de las
aventuras de don Quijote, esta serie de acontecimientos es la más interesante
que he encontrado hasta este punto, porque da luz a la motivación de don
Quijote. Es más divertido leer las
aventuras cuando el héroe tiene alguien al cual puede echar la culpa cada vez
que alguna sinrazón o injusticia sucede.
Y también, los libros que seleccionan para morir y vivir es una
ilustración más de lo que describía la voz narrativa en el primer capítulo: el
efecto negativo que pueden tener los libros creados para entretener
solamente.